Evitando el memoricidio

La Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina (UNRWA) ha conseguido proteger el archivo documental que recoge décadas de la historia de Palestina reciente, esa que el gobierno israelí pretende negar, en Gaza y Jerusalén este antes de ser destrozados los edificios y aniquilada la memoria.

En los archivos se detallan las experiencias de los palestinos que huyeron o fueron expulsados de sus hogares durante las guerras que dieron pie a la fundación de Israel, en 1948. “Destruirlos habría sido catastrófico… Si alguna vez se llega a una solución justa y duradera para el conflicto, esta sería la documentación que demostraría que los palestinos vivieron en un lugar determinado”, explica Roger Hearn, alto cargo de la agencia y responsable de la operación.

En sus instalaciones en Ciudad de Gaza estaban las tarjetas de registro originales de los 200.000 refugiados palestinos que huyeron a la Franja en 1948 en busca de seguridad, así como certificados de nacimiento, matrimonio y defunción que se remontaban a varias generaciones. Con estos, los palestinos descendientes de aquellos que se vieron obligados a abandonar sus hogares podrían documentar que sus orígenes familiares están en lugares que hoy son Israel tras haberlos usurpado.

Israel lleva décadas de hostilidad contra la UNRWA, a la que acusa de darles esperanzas a los palestinos de volver a sus hogares al reconocerles la condición de refugiados a los descendientes de los que huyeron originalmente.

Días después de invadir Gaza, Israel ordenó evacuar las oficinas de la UNRWA en Ciudad de Gaza. Los trabajadores internacionales se marcharon en solo unas horas, sin poder llevar consigo los archivos. Aunque el registro digital se había intentado, la piratería informática y los ciberataques bloqueaban la operación. Un pequeño equipo de cargos de la UNRWA alquiló unas camionetas parar volver al extenso complejo de la agencia en Ciudad de Gaza pese a la ofensiva israelí, que bombardeaba y lanzaba fuego de artillería sin descanso. Hizo tres viajes hasta Rafah y cargos de UNRWA con pasaporte internacional pudieron pasarlos a Egipto donde se cotejaron y luego los trasladó una ONG jordana. Los últimos paquetes salieron tan solo dos semanas antes de que los tanques israelíes entrasen en Rafah para hacerse con la ciudad, en mayo de 2024, y bloqueasen las salidas.

Los trabajadores de la agencia en Jerusalén Este se fueron llevando los documentos a las oficinas de la UNRWA en Jordania. Israel aprobó en enero de 2025 una ley que vetó a la agencia en los territorios ocupados y en el propio Israel. Esto llevó a una nueva iniciativa, de carácter extensivo, que se lanzó desde Amán, con financiación mayoritariamente de Luxemburgo. Más de 50 trabajadores de UNRWA se dedicaron a escanear a mano numerosas tarjetas de registro de refugiados tamaño postal junto con millones de artículos en un sótano estrecho y apretado. “Ahora [los archivos] están fuera de Palestina, pero al menos están protegidos”, dice Jean-Pierre Filiu, profesor de Estudios de Oriente Medio de la Universidad de Ciencias Políticas de París.

La UNRWA ha digitalizado ya casi 30 millones de documentos con los que espera poder facilitar a los refugiados palestinos sus árboles genealógicos y los documentos relacionados, así como elaborar mapas que expliquen el patrón de los desplazamientos de 1948. Los archivos también permitirán entender mejor los sucesos que rodearon la expulsión y huida de los 750.000 palestinos que fueron desplazados y huyeron entonces. Los cargos de la agencia calculan que el trabajo podría llevar otros dos años.

La doctora Anne Irfan, historiadora del Oriente Medio moderno en el University College London y autora de la recientemente publicada Breve historia de la Franja de Gaza, opina que los documentos suponen un registro vital de la historia nacional palestina. “Los palestinos son un pueblo sin Estado y sin un archivo nacional unitario… así que el archivo de la UNRWA es especialmente importante para ellos”. Los archivos digitalizados abren múltiples líneas de investigación de la experiencia de los refugiados palestinos, el papel de la ONU y la comunidad internacional, y elementos esenciales de la política de Oriente Medio en los últimos 80 años. “Es una historia muy disputada y con ramificaciones potenciales muy reales en el presente”.

El 15 de mayo recordamos la Nakba del pueblo palestino. Ese día de 1948, más de 750.000 palestinos fueron expulsados por la fuerza de sus pueblos y ciudades. Cientos de localidades palestinas quedaron despobladas durante la creación del Estado de Israel.

Un momento definitorio en la historia palestina. Marcó el inicio de un desplazamiento masivo que continúa condicionando sus vidas. 78 años después son más de 6 millones de refugiados y refugiadas de Palestina.

El mundo le ha fallado a Palestina. No una vez, muchas.

Cada vez que Israel ocupó sus tierras sin asumir responsabilidades con la población palestina. Cada vez que se extinguieron vidas inocentes bajo pretextos injustificables. Cada vez que se cruzaron los límites establecidos por el derecho internacional, la justicia o la humanidad; porque la humanidad de Palestina es la humanidad de todos y todas.

El pasado forma parte del presente. Y la población palestina sobrevive a un pasado, un presente y un futuro definidos por el terror impuesto y la dignidad de un pueblo. Alrededor de 1,9 millones de personas, aproximadamente el 90% de la población de Gaza, han sido desplazadas por la fuerza desde octubre de 2023. Muchas de ellas han sufrido desplazamientos repetidos debido a los continuos bombardeos, las órdenes masivas de evacuación y la destrucción de barrios enteros. La destrucción de viviendas en Gaza no tiene precedentes. Según el Centro Satelital de las Naciones Unidas, hasta octubre de 2025 aproximadamente el 81% de todas las estructuras de la franja de Gaza habían sido dañadas o destruidas, incluidas viviendas, edificios públicos e infraestructuras.

Las detenciones de barcos y activistas de la Flotilla han hecho que no olvidemos el genocidio que se sigue llevando a cabo. La Oficina de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos dijo: “Exigimos que Israel ponga fin al uso de detenciones arbitrarias y a su legislación antiterrorista, definida de forma amplia e imprecisa, incompatible con el derecho internacional y los derechos humanos. Israel también debe levantar el bloqueo a Gaza y permitir y facilitar la entrada de ayuda humanitaria a la Franja de Gaza, que se encuentra sitiada, en cantidades suficientes” (Al-Kheetan, portavoz de la oficina del alto comisionado Volker Türk).

Las declaraciones de los miembros de la flotilla secuestrados en aguas internacionales y maltratados y torturados en Israel, fueron impactantes “Si nos hacen esto a nosotros, ¿qué no harán a los palestinos?”.

Francesca Albanese, relatora especial de las Naciones Unidas para los Territorios Palestinos Ocupados, ha escrito un libro que os recomiendo Cuando el mundo duerme. Historias, palabras y heridas de Palestina. Comparto el poema de Refaat, víctima de un bombardeo israelí:

“Si debo morir, tú debes vivir para contar mi historia, para vender mis cosas, para comprar un poco de papel y algo de cuerda para hacer una cometa.

Hazla blanca, con una larga cola, para que un niño en algún lugar de Gaza que mire al cielo esperando a su padre que se fue en una llama sin despedirse de nadie, ni siquiera de su propia carne, ni siquiera de sí mismo, vea la cometa, la cometa mía que tú hiciste volar allá arriba y piense por un momento que un ángel está allí, trayendo el amor de vuelta.

Si debo morir, haz que traiga esperanza, haz que sea una historia”.

Todos los genocidios se construyen sobre violencia y silencio, no olvidemos al pueblo palestino.

Pilar Sarto Fraj

Acción Solidaria Aragonesa

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