El genocidio continúa. Otros dos informes de Naciones Unidas que pasan desapercibidos.
El informe de la Comisión Internacional Independiente de Investigación sobre el Territorio Palestino Ocupado presentado el 9 de junio de 2026 concluye que las autoridades israelíes están directamente implicadas en ataques de colonos judíos que han desplazado a miles de palestinos y han causado muertos y heridos en la Cisjordania ocupada. El Gobierno israelí ha facilitado los ataques de colonos mediante apoyo financiero y militar, en un clima de impunidad fomentado por los propios organismos judiciales y las instituciones encargadas de aplicar la ley. También ha determinado que Hamás ha cometido crímenes de guerra contra palestinos e israelíes.
El informe señala que los ataques de colonos israelíes contra aldeas palestinas y tierras agrícolas han aumentado un 130% desde 2023, incluyendo incidentes protagonizados por grupos de agresores enmascarados. Según el texto, las fuerzas de seguridad de Israel acompañan de forma habitual a los colonos y actúan como escudo cuando recurren a la violencia.
Cientos de miles de colonos israelíes viven entre millones de palestinos en tierras que Israel ocupó tras la llamada Guerra de los Seis Días, en 1967. La mayoría de los países considera que estos asentamientos violan el derecho internacional, una posición respaldada por un fallo del máximo tribunal de la ONU en 2024.
“El aumento de la participación de las fuerzas de seguridad israelíes en los ataques de colonos equivale de facto al fin de la distinción entre colonos y soldados”, zanja el informe y añade que la violencia se ha utilizado para imponer políticas estatales, incluida la ocupación ilegal, el desplazamiento de palestinos y la anexión de esos territorios. El jefe de la comisión, S. Muralidhar, abogado y juez indio, instó a la comunidad internacional a presionar a Israel para que ponga fin a los asentamientos y frene la violencia.
El 29 de mayo Naciones Unidas presentó el decimoséptimo informe anual sobre violencia sexual en zonas de conflicto añadiendo a Israel y Rusia en la lista de países sospechosos de cometer violencia sexual en zonas de conflicto. El informe contiene descripciones de abusos cometidos por parte de los ejércitos y fuerzas de seguridad. Los abusos, de los que no se han librado reporteros o activistas de derechos humanos, eran filmados a veces, incluso una de las violaciones.
Formar parte de esta lista no trae de manera automática sanciones o medidas punitivas específicas, aunque puede conllevar la vergüenza correspondiente así como cierto daño reputacional. Además, aquellos que aparecen repetidamente, están excluidos operaciones de mantenimiento de la paz de la ONU.
Pramila Patten, representante especial del secretario general de la ONU sobre la violencia sexual en los conflictos aseguró que su única “brújula moral” son las víctimas. “Es un delito infradenunciado y la investigación y verificación son más difíciles cada año”, dijo esta activista y abogada de Mauricio.
Preguntada por lo que haría falta para prevenir estos delitos y con la referencia de 2025, en que el gasto militar global fue de 2,4 billones de euros, contestó: Es imposible saberlo, pero sin duda algo minúsculo. Para prevenir estos crímenes, necesitamos menos de una gota, quizá un cuarto de gota de estos billones que se gastan en armas.
Preguntada por cómo se obtienen los datos cuando no hay acceso libre, responde: “La ONU solo puede verificar los casos después de la liberación de los detenidos. Actualmente, hay aproximadamente 9.000 palestinos en cárceles israelíes, la mitad de ellos en detención administrativa, es decir, sin cargos. La ONU no tiene acceso, pero la Cruz Roja tampoco. Y además es importante entender que hablamos sobre todo de violencia sexual contra hombres y niños. Si para las mujeres denunciar es difícil por el estigma, para ellos, en una sociedad como la palestina, lo es aún más. Además, las fuerzas armadas israelíes les amenazan explícitamente para que no hablen con la prensa y la ONU. Y para colmo, muchos de los liberados regresan a Gaza, donde no tenemos acceso. Con todo esto quiero decir que estos datos son solo la punta del iceberg”.
El informe se va a presentar el 8 de julio en el Consejo de Seguridad, pero solo hace recomendaciones a países que, en muchos casos, llevan años ignorándolas. Pese a todo, se considera importante porque “Es el único registro histórico sobre un crimen atroz que ha sido invisible durante demasiado tiempo. Este trabajo rescata la voz del superviviente y la lleva al Consejo de Seguridad, donde se trata como un asunto de paz y seguridad. Porque la violencia sexual como táctica de guerra, terror, tortura o represión política es una amenaza real para la paz y la seguridad internacionales”.
Dos informes que pasan desapercibidos, no tienen la cobertura mediática que merecen y por eso los reflejo y distribuyo entre gente que creemos que los derechos humanos siguen siendo una prioridad.
No se puede negar la verdad sobre Palestina: En julio de 2024 la Corte Internacional de Justicia reconoció que la ocupación mantenida por parte de Israel en Gaza, Cisjordania y Jerusalén Este desde 1967 es ilegal y debe suspenderse de forma total e incondicional. En palabras de Francesca Albanese, lo que está ocurriendo allí “es un colonialismo de asentamiento que ha sido posible mediante una operación de destrucción total, metódica y planificada (…) Generaciones de personas han crecido viendo cómo su tierra, día tras día, sigue siendo arrancada de debajo de sus pies como si fuera una alfombra, lo que ha desencadenado una lucha interminable por la casa, por la dignidad, por todo lo que debería darse por sentado… a los palestinos se les arrebata la infancia, crecen en cuerpos de niños, ya cargados de preocupaciones, ansiedades, miedos y responsabilidades que no deberían ser propios de esta etapa de la vida”.
Pese a todo, la vida y la esperanza se abren paso en el devenir cotidiano. ¡Recordemos al pueblo palestino!.
Pilar Sarto Fraj
Acción Solidaria Aragonesa.