Gaza y Navanethem Pillay
La jurista sudafricana Navanethem Pillay ha ganado el Premio Nobel de la Paz 2026, una figura “instrumental para garantizar que los crímenes de guerra, los crímenes contra la humanidad y el genocidio son enjuiciados”, en palabras del jurado del galardón.
La jueza estuvo al frente de la comisión independiente creada por la ONU que concluyó el año pasado que se había cometido un genocidio en la Franja de Gaza. Esa comisión señaló directamente al primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, a quien acusó de incitar esos actos.
El galardón ha sido desvelado cuando se cumplen tres años del ataque contra Israel del 7 de octubre de 2023, que dejó más de 1.200 muertos y 251 secuestrados y que desencadenó una ofensiva israelí sobre Gaza, con más de 80.000 fallecidos en este tiempo. Este sábado se cumple también el primer aniversario del alto el fuego en la franja palestina, que no ha terminado con la violencia continuando las ejecuciones, desplazamientos, terror en las cárceles y prohibición de entrada de ayuda humanitaria.
Es otra ayuda a la visibilización de la situación en Gaza y un aldabonazo a las conciencias de un mundo que mira con estupor lo que sigue ocurriendo.
Es “una persona con un coraje excepcional e integridad, que ha liderado el camino hacia un orden legal global más integral”, ha dicho el presidente del Comité Nobel Noruego, Jorgen Watne Frydnes. El jurado ha subrayado que el compromiso de Pillay con los principios legales universales y su sólida brújula moral han sido constantes a lo largo de su carrera. “Nacida en una familia de origen indio-tamil, bajo el apartheid en Durban, en Sudáfrica, Pillay se convirtió en abogada y pionera de la justicia enfrentándose a una profunda discriminación estructural, la segregación y la exclusión. Un hilo conductor une su trabajo inicial defendiendo a Nelson Mandela y a otros que se opusieron al apartheid, con su labor como jueza en algunos de los tribunales clave de nuestro tiempo”, ha leído Watne.
De 85 años, Navi Pillay es ex alta comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, cargo que ejerció entre 2008 y 2014. Además fue la primera jueza no blanca del Tribunal Superior de Sudáfrica y ha ejercido como magistrada de la Corte Penal Internacional (CPI) y presidenta del Tribunal Penal Internacional para Ruanda (TPIR), que dictaminó que se había cometido un genocidio en ese país africano en 1994. Encabezó, además, entre 2021 y 2025 la Comisión de Investigación en el Territorio Palestino Ocupado, un comité independiente puesto en marcha por la ONU que determinó que Israel ha cometido genocidio en Gaza y que altos mandatarios israelíes, incluyendo el primer ministro Benjamín Netanyahu, han incitado a esos actos. La jurista es en la actualidad jueza en el Tribunal Internacional de Justicia (TJI) en el caso del que Myanmar está acusado de genocidio.
La noticia del premio la ha recibido en la histórica sala de juzgados 600, donde se celebraron los juicios de Nuremberg. “Me siento profundamente honrada y agradecida de haber sido galardonada con el Premio Nobel de la Paz 2026, déjenme dedicar este galardón a todos los supervivientes de crímenes internacionales, así como a los profesionales y defensores de la justicia internacional, cuya compasión y valentía siguen garantizando que no se permite que reine la impunidad (…) el mundo está en una era en que la ley internacional y los derechos humanos están bajo un ataque político significativo, esta realidad que empeora es especialmente visible con los ataques contra la Corte Penal Internacional”.
Pillay ha alertado contra los esfuerzos que buscan debilitar la Justicia penal internacional y hacen peligrar los progresos alcanzados a duras penas desde Nuremberg. A su juicio, dichos esfuerzos suponen “el riesgo de volver a un mundo en el que el poder, y no la ley, determine el sufrimiento de quién importa (…) Debemos continuar con esta misión y mantener la promesa consagrada en la Carta de las Naciones Unidas. Cito: ‘Preservar a las generaciones venideras del flagelo de la guerra’. Esa es la promesa que les debemos a todas las víctimas y sobrevivientes de crímenes internacionales, a nuestros hijos y a quienes heredarán el mundo mañana”.
El actual alto comisionado de la Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Turk, ha considerado que el premio a su predecesora es “una victoria colectiva para los derechos humanos, pero también para la búsqueda de la Justicia y la rendición de cuentas en el mundo”. Por su parte, la presidenta de la CPI, Tomoko Akane, ve que “este es un reconocimiento importante del papel vital que la Justicia internacional desempeña como piedra angular de la paz duradera”, al tiempo que ha recordado que el premio cobra una significancia especial, en “un tiempo de retos profundos para el orden legal internacional y el imperio de la ley”.
Poco después del anuncio del Nobel, la Administración de Donald Trump ha impuesto nuevas sanciones contra la CPI. “Prohibiremos las transacciones con este tribunal ilegal, cortándole los recursos y paralizando su capacidad de funcionamiento”. Ya había sancionado a fiscales y jueces con restricciones de entrada en Estados Unidos, congelación de activos y dificultades para acceder a servicios bancarios, pero esta vez más allá pudiendo castigar a las empresas que presten servicios a la propia Corte: bancos, compañías tecnológicas, aseguradoras, proveedores, universidades, abogados y organizaciones de derechos humanos que colaboran con sus investigaciones.
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, sobre el que pesa desde noviembre de 2024 una orden de detención de la CPI junto a su entonces ministro de Defensa, Yoav Gallant, por presuntos crímenes de guerra y de lesa humanidad, ha elogiado a la Administración Trump por esta decisión.
La Corte Penal Internacional ha denunciado esta maniobra como “un intento de obstaculizar el curso de la justicia e impedir que el Tribunal cumpla la función para la que fue creado”.
He ido entresacando informaciones de distintos medios de comunicación, básicamente RTVE para comentar el galardón. Otra pequeña/gran esperanza para Palestina.
Pilar Sarto Fraj
Acción Solidaria Aragonesa.