Y no te olvides de Gaza. Se llama dignidad.
Cuando las cosas se complican para muchos países, para el mundo en general, sigo recordando a Gaza aunque ya no salga en los periódicos. Cada vez que voy a comprar y veo las sandías, recuerdo al pueblo palestino cultivándolas y comiéndolas, algo que no pueden hacer ahora.
En el alto el fuego de enero, Mikel Ayestarán en su libro Historias de Gaza. La vida entre guerras, escribe “Después de de 465 días empiezan a ver la luz al final del túnel. Saben que han vuelto a nacer y también que les toca seguir luchando para rehabilitarse como seres humanos”.
Haciendo referencia a la vuelta de una familia a su lugar de origen, totalmente arrasado por los bombardeos israelíes cuenta que le dicen: “Si nosotros no volvemos a este lugar, habremos perdido”.
Mantiene relación con una familia palestina que le va diciendo cada día el menú que tienen para comer, una forma de demostrar que siguen vivos; han matado a uno de los hijos y Mikel en su libro escribe:
Comer para seguir vivos.
Comer en silencio para recordar a quienes no volverán.
Comer sin quitarte de la cabeza a quien ya no está.
Comer sin fuerzas para mirar a los ojos a los demás.
Comer entre lágrimas.
Comer como último acto de resistencia ante la extrema vulnerabilidad.
Comer cuando las palabras sobran y faltan las fuerzas.
Comer sin ti, desde hoy y para siempre.
Y en otro momento en el libro, relata algo que sigue teniendo el pueblo palestino pese al genocidio, la barbarie y la muerte diaria: “El anciano, con su inseparable rosario y su túnica blanca, tiene esa mirada de dignidad que los israelíes no han logrado borrar de los ojos palestinos pese a las humillaciones diarias”.
Desde el 7 de octubre de 2023 el Estado judío ha expandido su territorio hacia el este, el oeste y el norte. En Gaza los militares israelíes ocupan más del 54% del enclave. La Línea Amarilla es la nueva frontera, lo que deja a más de dos millones de palestinos enclaustrados en poco más del 40% del enclave devastado. Imágenes por satélite publicadas por ‘Haaretz’ muestran que en la nueva demarcación se está levantando una barrera de 16 kilómetros y, en sus inmediaciones, 32 instalaciones militares permanentes, el embrión potencial de futuros asentamientos. En Siria han tomado 253 kilómetros cuadrados de la que era hasta entonces una zona desmilitarizada, en el Líbano se están apoderando de una décima parte del país tras anunciar sus planes para ocupar toda la región al sur del río Litani, en la Cisjordania ocupada se están anexionando ‘de facto’ el 61% de su territorio.
Pero no olvidamos a Gaza. La Global Sumud Flotilla ha zarpado este miércoles 15 de abril por la mañana del Puerto Fòrum de Barcelona con ayuda humanitaria, sanitaria y material para la reconstrucción escolar y con el objetivo de romper el bloqueo impuesto por Israel. Zarpan 30 barcos que esperan llegar a 70 (en octubre fueron 24), un millar de personas de 70 países distintos.
LLevan mochilas donadas por decenas de centros educativos, la educación es importante para sobrevivir, y entre las naves están el Arctic Sunrise, de Greenpeace, que ofrecerá apoyo marítimo, técnico y operativo; y una del Open Arms, que dará ayuda técnica y logística.
Se llama dignidad.
Pilar Sarto Fraj
Acción Solidaria Aragonesa.