Y NO TE OLVIDES DE GAZA. SE LLAMA DIGNIDAD, por Pilar Sarto
Cuando las cosas se complican para muchos países, para el mundo en general, sigo recordando a Gaza aunque ya no salga en los periódicos. Cada vez que voy a comprar y veo las sandías, recuerdo al pueblo palestino cultivándolas y comiéndolas, algo que no pueden hacer ahora.
En el alto el fuego de enero, Mikel Ayestarán en su libro Historias de Gaza. La vida entre guerras, escribe “Después de de 465 días empiezan a ver la luz al final del túnel. Saben que han vuelto a nacer y también que les toca seguir luchando para rehabilitarse como seres humanos”.